Sunday, December 8, 2013

Significado de la Inmaculada en nuestra Orden



La Inmaculada como Patrona de la Orden

Será instructivo y útil detenernos en este aspecto.
La Virgen con el título de Inmaculada aparece dos veces en nuestras Constituciones: una en la fórmula de la profesión (20,4); y otra, al aconsejar el ayuno en la víspera de su fiesta (103,3).
La Virgen, bajo el título de su Inmaculada Concepción, fue proclamada Patrona de la Orden por decreto del 15 de octubre de 1712, siendo ministro general el P. Miguel Ángel de Ragusa[1]. Se exhorta a la Orden a que todos y cada uno de los religiosos se preparen espiritualmente para la celebración de la fiesta durante nueve días. Este patronazgo se vuelve a aprobar y confirmar el 10 de marzo de 1714. Se aplican los privilegios inherentes a los patronazgos principa­les, a saber: oficio y misa con rito doble de primera clase y con octava, lo cual tiene vigencia en toda la Orden.
La Orden considera a María Inmaculada como su única y singular patrona. El ministro general Francisco de Solcha­ga escribe desde Madrid, el 31 de diciembre de 1818, al provincial de Valencia: “Habiendo escrito al r.mo P. Vicario General, Fr. Mariano de Alatri, para que en nuestro nombre solicitase del Romano Pontífice privilegio para que en toda nuestra Orden, de que es su única y singular Patrona María santísima bajo el título de su purísima Concepción, en el día en que celebramos este misterio, en toda su octava y en todas las misas votivas que se celebran entre año se añadiesen estas palabras en el prefacio: Et te in conceptione inmacula­ta, etc., nos contesta ...que concedió Su Santidad la gracia en los mismos términos que deseábamos”[2].

“La devoción a la santísima Virgen Inmaculada, que nuestro humilde instituto desde el principio de glorió de tenerla como especial protectora, fue siempre un distintivo de los religiosos capuchinos”[3].
Gregorio XVI concedió a la Orden el añadir en las Letanías lauretana la invocación Regina sine labe (originali) concepta (8 diciembre 1843)[4].


En 1849 (18 de marzo) el ministro general Venancio de Turín pide a los provinciales que en todas las comunidades se rece en común al menos una tercera parte del rosario (sanctissimi rosarii) por los últimos trabajos que se están haciendo en orden a la definición dogmática de la Inmacula­da Concepción.
El iniciador de esta Coronilla fue el P. Buenaventura de Ferrara (1806-1884)[5].


Inmaculada y Regina Ordinis minorum

El título de “Inmaculada” no aparece en las Constitucio­nes de 1536, no obstante estar tan enlazado en la Iglesia con la tradición franciscana.
En diversos países, y muy especialmente en España, cunde un gran fervor inmaculista en asociaciones que se comprometen con voto a defender el privilegio de la Concepción Inmaculada de María, y que tiene un amplio reflejo en el arte religioso: pintura (las “Inmaculadas” de Murillo) e imaginería, lo mismo que en la literatura.
Tradicionalmente los capuchinos en España hemos cantado los sábados los Gozos de la Inmaculada (Con gozo y grande alegría / cantamos, Virgen sagrada, / que siempre fue inmaculada / vuestra Concepción, María, etc.).
Coplillas devotas de la Inmacula, a modo de obsequios y fervorines, adornan las oficinas, lo mismo que la imagen de María preside la cocina y otros lugares de trabajo. El nombre de “María”, no raramente, en algunas provincias, se añade al nombre que se toma en el noviciado.
En el Manual Seráfico de las distintas regiones o provin­cias se pueden apreciar estos usos, y como fuente de mayor categoría se puede acudir al Caeremoniale Romano-Seraphi­cum, para ver fiestas, devociones y consagraciones.
Tal Ceremonial, que con detalle se estudiaba y aprendía en el noviciado, ha dejado de tener vigencia, y no será fácil encontrar ejemplares en nuestras comunidades.
Con la Inmaculada la Orden celebra otra fiesta. La Inmaculada, siendo fiesta mayor, está adornada de una octava, y en el día se la octava, concretamente el 15 de diciembre, se celebra a la Regina Ordinis minorum, y en este día se hace, según el Ceremonial, la consagración al Inmacu­lado Corazón de María[7] 
Yendo a nuestras primeras raíces, quizás nuestra Patrona debiera ser Santa María de los Ángeles de la Porciúncula. A ella podemos venerar, por todo lo acontecido en Francisco, como la Madre de los menores. Santa María de los Ángeles parece celebrar a María en el misterio de su gloriosa Asunción. Allí, en la Porciúncula, es donde han nacido las oraciones de san Francisco a la Virgen.
 
Por: Fray Rufino Maria Grandez, OFMCap


[1] Véase: Melchior a Pobladura, en Litterae circulares superio­rum generalium Ordinis Fratrum Minorum Capuccinorum. vol. II (1806-1883), en la carta que escriiób Joannes Antonius a Florencia, pp. 175-177. El decreto se encuentra en el Bullarium Ordinis VII, 45 y en ANALECTA OFMCap 20 (1904) 152.
[2] Véase: Melchior a Pobladura, en Litterae circulares superio­rum generalium Ordinis Fratrum Minorum Capuccinorum. vol. II (1806-1883), 45.
[3] Alfonso de Rumilly, procurador y comisario general de la Orden, Carta a toda la Orden sobre el promover el culto mariano por el pío ejercicio de la Coronilla de la Inmaculada Concepción, Roma, 31 de marzo de 1958, en Melchior a Pobladura, en Litterae circulares superiorum generalium Ordinis Fratrum Minorum Capuccinorum. vol. II (1806-1883), 236-238, ver p. 237.
[4] Véase Venantius a Torino, minister gen. OFMCap., Carta a la orden pidiendo oraciones en vistas de la futura definición dogmática de la Inmaculada Concepción (Roma, 18 marzo 1849), en: M. a Pobladu­ra, Litterae circulares... vol. II, 181.
[5] Ver ANALECTA OFMCap 1 (1884-85) 275-276; 20 (1904) 269-277. Melchior a Pobladura, Historia generalis III, 207.
[7] Es el uso que recoge, por ejemplo, The Manual of the Province of St. Jospeh of the Capuchin Friars Minor U.S.A. 1951. Detroit, Michi­gan, nn. 63-65

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