Friday, December 5, 2014

Fiesta De La Inmaculada Concepción

Fiesta de La Inmaculada Concepción

 
 
Queremos invitarte a celebrar con nosotros la
Solemnidad de la Inmacula,
el dia 8 de diciembre de  a las 7:00 pm en la Ermita. 
 Estaremos coronando la Imagen de la Inmaculada.
 
 

Wednesday, May 14, 2014

Aclaración de la Diócesis de Mayagüez sobre la situación de la Misión del Rosario del Pozo de Sabana Grande


 
Sacerdotes, religiosos, religiosas, diáconos, institutos de vida consagrada, fieles y hermanos de buena voluntad:

1) a. Hace tres años en septiembre 12, 2011 llegué a la Diócesis de Mayagüez como segundo Obispo diocesano.

  b. En  el  territorio  de la  diócesis  se  encuentra la Parroquia  San  Isidro  Labrador y Santa María de la Cabeza de Sabana Grande, donde está el llamado Pozo de la Virgen, sobre el cual tengo jurisdicción eclesiástica en la Iglesia Católica.  Por esta razón me siento obligado, como Obispo de Mayagüez, a indicar y corregir lo concerniente a la devoción Mariana de la Virgen del Pozo de Sabana Grande y sus seguidores.
 

   2)  La devoción mariana es del corazón creyente de los puertorriqueños y puertorriqueñas no solamente católicos. Es necesario que respondamos ésta pregunta fundamental para clarificar nuestra adhesión y nuestro amor a la Virgen María:

 
a. ¿Qué es amar a María? La respuesta acertada nos es dada en principio desde la Palabra revelada por Dios, en la Santa Biblia, que nos ilumina. En San Lucas 1,26ss, relato de la Anunciación, se nos indica que Ella es la elegida para ser Madre del Señor. Es la llena de gracia por favor de Dios y bendita entre las mujeres. Su respuesta a la elección nos da una clave para comprender lo que es amarla, ser fieles, servir a Dios. Ella lo expresa diciendo: ‘’He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra’’ (Lc. 138). Igualmente en San Juan 2 le contemplamos como protagonista del primer signo o milagro de Jesús. Lo trascendental es la confianza incondicional de la Virgen Madre en su Hijo, a quien confiesa como Salvador y Mesías. Todo creyente que ama a María ha de confiar como Ella en Jesucristo.

b. La maternidad divina de María está basada en las enseñanzas de  los Evangelios, en los escritos de los Padres y en la definición expresa de la Iglesia. San Mateo 1,25 testifica que María ‘’dio a luz a su primogénito’’ y que Él fue llamado Jesús. Para los católicos Jesús es la Segunda Persona de la Santa Trinidad. Él es verdadero Dios y verdadero hombre de acuerdo con el Credo. Incluso los Padres más antiguos de la Iglesia no dudaron en extraer esta conclusión, como puede verse en los escritos de San Ignacio de Antioquía, San Ireneo de Lyon y Tertuliano. El conflicto de Nestorio y sus seguidores que negaba a María el título de ‘’Madre de Dios’’ fue zanjado por las enseñanzas del Concilio de Éfeso, que proclamó que María era Theotokos (Madre de Dios) en realidad y en el verdadero sentido de la palabra.

 c. De acuerdo al Concilio de Éfeso, (año 431)… ‘’Confesamos, consiguientemente, a Nuestro Señor Jesucristo Hijo de Dios Unigénito, Dios perfecto y hombre perfecto compuesto de alma racional y de cuerpo, antes de los siglos engendrado del Padre según la divinidad, y el mismo en los últimos días, por nosotros y por nuestra salvación, nacido de María la Virgen según la humanidad, el mismo consustancial con el Padre en cuanto a la divinidad y consustancial con nosotros según la humanidad. Porque se hizo la unión de dos naturalezas (humana y divina), por lo cual confesamos a un solo Señor y a un solo Cristo’’ (DS, 272).

d. Amar a Dios, a la Virgen María, a los Santos, a las almas benditas del purgatorio, al prójimo, es parte de nuestra cultura puertorriqueña, fruto de la concepción judeocristiana que la configura. Es una cultura religiosa que se ha edificado para el bien común.

 
Por otra parte, la imaginación religiosa puertorriqueña es rica y creativa. Hay que evangelizarla y purificarla. En parte, nuestra imaginación religiosa está presente en la vida cultual y devocional Católica. También hay elementos de esa expresión cultural religiosa puertorriqueña que no son exclusivamente católicas ni cristianas.

 

4)    La devoción a la Virgen del Pozo.

  a)  Es legítimo el amor a  la Virgen  María, es loable tener devoción mariana.

   b) El Obispo de Ponce, S.E.R. James McManus (quien para entonces tenía jurisdicción eclesiástica) atendió en el año 1953 las supuestas visiones y mensajes en Sabana Grande. Más tarde después de un profundo estudio de toda la problemática envuelta en torno a la llamada ''Misión de la Virgen del Rosario del Pozo'',   la Conferencia Episcopal de Puerco Rico (CEP)  también en varias ocasiones desautorizó su promulgación. En el pasado, durante el mes de noviembre de 2006 la CEP publicó una Carta Pastoral sobre la llamada ''Misión Virgen del Rosario del Pozo" (El Visitante, 19-25 de noviembre de 2006). Allí se reiteró   que no existe constancia del carácter sobrenatural de las apariciones. Para efectos eclesiales, la llamada ''Misión de la Virgen del Rosario del Pozo'' dejó de existir como asociación desde el año 1987. Esta carta pastoral reafirma el decreto de la Congregación para la Doctrina de la Fe que prohíbe explícitamente a los líderes de la Misión de la Virgen del Rosario del Pozo continuar difundiendo la asociación. Reclama a dichos líderes abstenerse de prácticas ascéticas particulares, y les prohíbe difundir doctrinas ocultas, reservadas o confidenciales, que no tienen el carácter público propio de la fe católica.

c)   La Misión de la Virgen del Rosario del Pozo no goza de ninguna personalidad jurídica en la Iglesia Católica. Según decreto de la Congregación para la Doctrina para la Fe y según comunicado de la citada Congregación del 19 de enero de 2007, dirigido al Arzobispo de San Juan. Tal comunicado es afirmación de lo decretado anteriormente.

d)   La Asociación del Pozo ha sido abolida en diversas jurisdicciones, que por algún tiempo la admitieron. Recientemente recibimos comunicado del Obispo Eduardo José Carmona Ortega de San José del Parral, México, disolviendo todo vínculo, aun la rama sacerdotal y religiosa. Tal decisión me parece justa y legal dentro del Derecho Canónico de la Iglesia Católica.

E)   Por otro lado, el Obispo José Vicente Conejero Gallego  de Formosa, Argentina, les acoge. Es conveniente para estos sacerdotes y religiosas buscar un amparo eclesial. En Puerto Rico no pueden ejercer el ministerio sacerdotal y diaconal, ni tienen presencia canónica como consagrados o consagradas.  

5)  En el mes de mayo, mes de la Virgen, pido a todos los devotos y católicos fieles que celebren con mucho fervor y amor las fiestas en honor de la Virgen María y toda expresión de devoción mariana. El Obispo, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y fieles de la Diócesis de Mayagüez estamos dispuestos a acoger con amor y dialogar con quienes cultivan esta devoción a la Virgen del Pozo de Sabana Grande, animándoles a vivir en fidelidad con el sentir de la Iglesia y permaneciendo en plena comunión con ella en esta diócesis.   

                  +Álvaro Corrada del Río,  S.J.
                Obispo de Mayagüez    

Wednesday, March 5, 2014

El Camino de la Cuaresma, Camino hacia la Pascua y el Bautismo

Benedicto XVI recibiendo las cenizas, el 13 de febrero de 2013

Catequesis de Benedicto XVI, sobre el Camino cuaresmal hacia la Pascua
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy, marcados por el austero símbolo de la Ceniza, entramos en el tiempo de Cuaresma, comenzando un itinerario espiritual que nos prepara para celebrar dignamente los misterios pascuales. La ceniza bendita impuesta sobre nuestra cabeza es un signo que nos recuerda nuestra condición de criaturas, nos invita a la penitencia y a intensificar el compromiso de conversión para seguir cada vez más al Señor.
La Cuaresma es un camino, es acompañar a Jesús que sube a Jerusalén, lugar del cumplimiento de su misterio de pasión, muerte y resurrección; nos recuerda que la vida cristiana es un «camino» por recorrer, que no consiste tanto en una ley que debemos observar, sino en la persona misma de Cristo, a quien hemos de encontrar, acoger y seguir. De hecho Jesús nos dice: : «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga» (Lc 9, 23). O sea, nos dice que para llegar con él a la luz y a la alegría de la resurrección, a la victoria de la vida, del amor, del bien, también nosotros debemos tomar la cruz de cada día, como nos exhorta una hermosa página de la Imitación de Cristo: «Toma, pues, tu cruz y sigue a Jesús; así entrarás en la vida eterna. Te ha precedido él mismo, llevando su cruz (cf. Jn 19, 17) y ha muerto por ti, para que también tú llevaras tu cruz y desearas ser también tú crucificado. Pues si mueres con él, vivirás con él y como él. Si lo acompañas en el sufrimiento, lo acompañarás también en la gloria» (L. 2, c. 12, n. 2). En la santa misa del Primer Domingo de Cuaresma rezaremos: «Al celebrar un año más la santa Cuaresma, signo sacramental de nuestra conversión, concédenos, Dios todopoderoso, avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo y vivirlo en plenitud» (Colecta). Es una invocación que dirigimos a Dios porque sabemos que sólo él puede convertir nuestro corazón. Y es sobre todo en la liturgia, en la participación en los santos misterios, donde somos impulsados a recorrer este camino con el Señor; es entrar en la escuela de Jesús, recorrer los acontecimientos que nos trajeron la salvación, pero no como una simple conmemoración, como un recuerdo de hechos pasados. En las acciones litúrgicas Cristo se hace presente a través de la obra del Espíritu Santo; esos acontecimientos salvíficos se hacen actuales. Hay una palabra clave que aparece con frecuencia en la liturgia para indicar esto: la palabra «hoy»; y se ha de entender en sentido originario y concreto, no metafórico. Hoy Dios revela su ley y a nosotros se nos da escoger hoy entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte (cf. Dt 30, 19); hoy «está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio» (Mc 1, 15); hoy Cristo ha muerto en el Calvario y ha resucitado de entre los muertos; ha subido al cielo y está sentado a la derecha del Padre; hoy se nos ha dado el Espíritu Santo; hoy es tiempo favorable. Participar en la liturgia significa, entonces, sumergir la propia vida en el misterio de Cristo, en su presencia permanente, recorrer un camino en el que entramos en su muerte y resurrección para tener la vida.
En los domingos de Cuaresma, y de modo muy particular en este año litúrgico del ciclo A, se nos introduce a vivir un itinerario bautismal, casi a volver a recorrer el camino de los catecúmenos, de quienes se preparan a recibir el Bautismo, para reavivar en nosotros este don y para hacer que nuestra vida recupere las exigencias y los compromisos de este sacramento, que está en la base de nuestra vida cristiana. En el Mensaje que envié para esta Cuaresma recordé el nexo particular que une el tiempo de Cuaresma al Bautismo. Desde siempre la Iglesia asocia la Vigilia pascual a la celebración del Bautismo, paso a paso: en él se realiza el gran misterio por el que el hombre, muerto al pecado, se hace partícipe de la vida nueva en Cristo resucitado y recibe el Espíritu de Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos (cf. Rm 8, 11). Las lecturas que escucharemos en los próximos domingos y a las que os invito a prestar especial atención, están tomadas precisamente de la antigua tradición que acompañaba al catecúmeno en el descubrimiento del Bautismo: son el gran anuncio de lo que Dios realiza en este sacramento, una estupenda catequesis bautismal dirigida a cada uno de nosotros. El Primer Domingo, llamado domingo de la Tentación, porque presenta las tentaciones de Jesús en el desierto, nos invita a renovar nuestra decisión definitiva por Dios y a afrontar con valentía la lucha que nos espera para permanecerle fieles. Siempre existe de nuevo esta necesidad de decisión, de resistir al mal, de seguir a Jesús. En este Domingo la Iglesia, después de oír el testimonio de los padrinos y de los catequistas, celebra la elección de quienes son admitidos a los sacramentos pascuales. El Segundo Domingo se denomina de Abraham y de la Transfiguración. El Bautismo es el sacramento de la fe y de la filiación divina; como Abraham, padre de los creyentes, también a nosotros se nos invita a partir, a salir de nuestra tierra, a abandonar las seguridades que nos hemos construido, para poner nuestra confianza en Dios; la meta se vislumbra en la transfiguración de Cristo, el Hijo amado, en el que nosotros nos convertimos en «hijos de Dios». En los domingos sucesivos se presenta el Bautismo con las imágenes del agua, de la luz y de la vida. El Tercer Domingo nos presenta la figura de la Samaritana (cf. Jn 4, 5-42). Como Israel en el Éxodo, también nosotros en el Bautismo hemos recibido el agua que salva; Jesús, como dice a la Samaritana, tiene agua de vida, que apaga toda sed; y esta agua es su mismo Espíritu. La Iglesia en este domingo celebra el primer escrutinio de los catecúmenos y durante la semana les entrega el Símbolo: la Profesión de la fe, el Credo. El Cuarto Domingo nos hace meditar en la experiencia del «ciego de nacimiento» (cf. Jn 9, 1-41). En el Bautismo somos liberados de las tinieblas del mal y recibimos la luz de Cristo para vivir como hijos de la luz. También nosotros debemos aprender a ver la presencia de Dios en el rostro de Cristo y así la luz. En el camino de los catecúmenos se celebra el segundo escrutinio. Por último, el Quinto Domingo nos presenta la resurrección de Lázaro (cf. Jn 11, 1-45). En el Bautismo pasamos de la muerte a la vida y nos hicimos capaces de agradar a Dios, de hacer morir al hombre viejo para vivir del Espíritu del Resucitado. Para los catecúmenos se celebra el tercer escrutinio y durante la semana se les entrega la oración del Señor: el Padre nuestro.
Este itinerario que estamos invitados a recorrer en la Cuaresma se caracteriza, en la tradición de la Iglesia, por algunas prácticas: el ayuno, la limosna y la oración. El ayuno significa la abstinencia de alimentos, pero comprende también otras formas de privación para una vida más sobria. Todo esto, sin embargo, no es aún la realidad plena del ayuno: es el signo externo de una realidad interior, de nuestro compromiso, con la ayuda de Dios, de abstenernos del mal y de vivir del Evangelio. No ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios.
El ayuno, en la tradición cristiana, está estrechamente unido a la limosna. San León Magno enseñaba en uno de sus discursos sobre la Cuaresma: «Lo que cada cristiano está obligado a hacer en todo tiempo, debe practicarlo ahora con más solicitud y devoción, para que se cumpla la norma apostólica del ayuno cuaresmal, que consiste en la abstinencia no sólo de los alimentos, sino también y sobre todo de los pecados. A estos necesarios y santos ayunos, por lo demás, ninguna obra se puede asociar más útilmente que la limosna, la cual, bajo el nombre único de “misericordia” abarca muchas obras buenas. Es inmenso el campo de las obras de misericordia. No sólo los ricos y acaudalados pueden beneficiar a los demás con la limosna, sino también los de condición modesta y pobre. Así, aunque sean desiguales en sus bienes, todos pueden ser iguales en los sentimientos de piedad del alma» (Discurso 6 sobre la Cuaresma, 2: PL 54, 286). San Gregorio Magno, en su Regla Pastoral, recordaba que el ayuno se hace santo gracias a las virtudes que lo acompañan, sobre todo a la caridad, a todo gesto de generosidad, que da a los pobres y necesitados el fruto de una privación nuestra (cf. 19, 10-11).
La Cuaresma, además, es un tiempo privilegiado para la oración. San Agustín dice que el ayuno y la limosna son «las dos alas de la oración», que le permiten tomar más fácilmente su impulso y llegar hasta Dios. Afirma: «De este modo nuestra oración, hecha con humildad y caridad, con ayuno y limosna, con templanza y perdón de las ofensas, dando cosas buenas y no devolviendo las malas, alejándose del mal y haciendo el bien, busca la paz y la consigue. Con las alas de estas virtudes nuestra oración vuela segura y más fácilmente es llevada hasta el cielo, adonde Cristo nuestra paz nos ha precedido» (Sermón 206, 3 sobre la Cuaresma: PL38, 1042). La Iglesia sabe que, por nuestra debilidad, resulta difícil hacer silencio para ponerse en presencia de Dios, y tomar conciencia de nuestra condición de criaturas que dependen de él y de pecadores necesitados de su amor; por eso, en Cuaresma, invita a una oración más fiel e intensa y a una prolongada meditación sobre la Palabra de Dios. San Juan Crisóstomo exhorta: «Embellece tu casa con la modestia y la humildad mediante la práctica de la oración. Haz espléndida tu habitación con la luz de la justicia; adorna sus paredes con las obras buenas como con una capa de oro puro y, en lugar de las paredes y de las piedras preciosas, coloca la fe y la magnanimidad sobrenatural, poniendo sobre cada cosa, en lo más alto, la oración como adorno de todo el conjunto. Así preparas para el Señor una digna morada; así lo acoges en un espléndido palacio. Él te concederá transformar tu alma en templo de su presencia» (Homilía 6 sobre la oración: pg 64, 466).
Queridos amigos, en este camino cuaresmal estemos atentos a captar la invitación de Cristo a seguirlo de modo más decidido y coherente, renovando la gracia y los compromisos de nuestro Bautismo, para abandonar el hombre viejo que hay en nosotros y revestirnos de Cristo, para llegar renovados a la Pascua y poder decir con san Pablo «ya no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí» (Ga 2, 20). ¡Feliz camino cuaresmal a todos vosotros! ¡Gracias!

Thursday, February 27, 2014

A la Casa del Padre: Fray Francisco García Cervera, OFM. Cap

Fray Francisco Garcia Cervera
 

Fray Francisco García, OFM Cap. nació en Cuba el 11 de junio de 1947. Fue bautizado el 4 de octubre en la fiesta de San Francisco de Asis, fundador de la Orden Religiosa a la que pertenecería años más tarde. Fray Francisco fue ordenado sacerdote en la Parroquia San Miguel en el pueblo de Utuado, Puerto Rico el 3 de junio de 1978. Entre sus primeros ministerios se encontró el servicio en la Comunidad de San Miguel en Utuado en pueblo y campo.
 
Fue miembro del equipo de noviciado y de vocaciones, fue Asistente Nacional de los Franciscanos Seglares. Entre sus múltiples iniciativas se encuentra el Hogar de la Providencia para pacientes de SIDA en Ponce. Solía impartir predicas y retiros espirituales en diferentes partes de la Isla y asistia a varias comunidades de religiosas, en especial las Dominicas de Fatima, las Siervas de Maria y nuestras hermanas Clarisas. Trabajó mano a mano con los Frailes de la Custodia de San Juan Bautista de Puerto Rico de manera especial desde que sus hermanos le encomendaran la misión de guiar a la Orden local como Custodio en el periodo de 2008 a 2014.
 
Partió a la Casa del Padre el jueves, 27 de febrero de 2014 en Mayagüez, Puerto Rico luego de un repentino percance de salud mientras celebraba la Santa Misa en un retiro espiritual a las Siervas de Maria en Cabo Rojo, dos semanas después de haber culminado su periodo al frente de la Orden en Puerto Rico.
 
La Custodia de San Juan Bautista de Puerto Rico, da gracias a Dios por su vida entregada al servicio a los pobres, necesitados y a sus hermanos. 
 
Los frailes de la Fraternidad Ia Inmaculada Concepcion, que trabajamos en esta Parroquia Santuario de los Protomartires de la Inmaculada Concepcion, damos gracias a Dios por la vida de nuestro hermano Fray Francisco. Gracias a su vision hoy estamos los Frailes Capuchinos en este lugar santo.
 
El cuerpo de Fray Francisco sera expuesto en la Parroquia Santa Teresita en Ponce este Domingo 2de marzo a las 12md. El lunes 3 de marzo la Misa Exequial sera en la Catedral de Ponce, presidida por Mons. Felix Lazaro, y Luego, desde alli partiremos al Cementerio Porta Coeli en Bayamon para darle Cristiana sepultura.
 
Aqui en la Parroquia de Espinar, a partir del martes 4 de marzo, ofreceremos los nueve dias la Santa Misa y Rosario por su descanso eterno.
 
Que descanse en paz.
 
Fuente: capuchinospr.org