Wednesday, August 28, 2013

Recemos el Santo Rosario por la paz en Siria y el Medio Oriente, en Puerto Rico y en el mundo entero

El rosario es el arma de los cristianos para tiempos difíciles.                           

Ya se ha probado repetidamente.
La oración, y en especial el Rosario que nos regaló María, es una coraza de fe contra el mundo circundante agresivo e inmisericordioso. ¿Acaso uno no percibe una energía especial en lugares de mucha oración, como por ejemplo las Iglesias?  ¿Y acaso no hay lugares especiales en la tierra donde durante muchas generaciones se ha orado y cuando uno llega siente una paz y un gozo en el alma como en ningún otro lado?  ¿Y se percibe eso también en los lugares de las apariciones de María?

rosario

Los católicos tenemos el Rosario, una gran arma contra el mal, debemos recobrar la práctica de rezarlo diariamente, incluso varios misterios al día como pidió María en Medjugorje.  

VIVIMOS EN TIEMPOS TURBULENTOS Y ESTRESANTES

Oímos hablar de desastre tras desastre, los huracanes, los terremotos, los tsunamis, un número récord de tornados, inundaciones catastróficas, incendios y sequías. Económicamente, cada día parece traer malas noticias.
Todavía podemos ver la punta de una nueva recesión sin que haya terminado las que nos azota.
El crimen y la violencia siguen siendo un problema. Parece que estamos atrapados en guerras sin fin. También hay un miedo constante y subyacente del terrorismo. Hay mucho que temer, muchos peligros potenciales.
Muchos programas de televisión y películas parecen a coquetear con el porno. Incluso en las llamadas horas de protección al menor o a la familia hay riesgos.
El matrimonio como institución parece estar bajo ataque. Hay alta tasa de divorcios, un gran porcentaje de personas que simplemente co-habitan, el adulterio, los matrimonios del mismo sexo, etc. Usted se preguntará si tal vez hay una conexión entre los desastres y nuestra moral.
¿Por qué sucede esto? ¿Qué podemos hacer? ¿Podemos realmente cambiar la sociedad? ¿Realmente podemos detener los desastres? ¿Realmente podemos recuperar nuestro sentido de paz? ¿Realmente podemos ver a nuestros hijos retornar a la Iglesia y a Dios? ¿Cómo podemos hacer algo?

TAL VEZ UN FACTOR IMPORTANTE EN TODO ESTO FUE LA DECLINACIÓN DEL ROSARIO

Una de las características que identificaba a los católicos en el pasado era nuestra devoción a María y el rosario. Ahora parece que sólo unos pocos ancianos rezan el rosario. Por diversas razones, durante los años sesenta mucha gente abandonó el rosario. ¿Es una coincidencia que la decadencia moral parece haber comenzado al mismo tiempo?
María nos ha rogado una y otra vez rezar el rosario. En Fátima prometió que si mucha gente, recitara el rosario todos los días una nueva guerra mundial se podría evitar.

LA ORACIÓN Y EL AYUNO, ESPECIALMENTE EL ROSARIO TIENE EL PODER PARA DETENER LAS GUERRAS

Pocas personas entienden realmente lo increíblemente poderoso que el rosario.
Todos sabemos de la terrible destrucción de las bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki. Sin embargo, en Hiroshima, una sola casa, a ocho cuadras de la Zona Cero sólo sufrió rotura de cristales. Todos los jesuitas que vivían allí sobrevivieron hasta la vejez. Algo similar ocurrió en Nagasaki con una casa de los franciscanos. En ambas casas se dijo el rosario diariamente. Todos los edificios y la personas a su alrededor fueron destruidos pero las lesiones que ellos tuvieron provenían sólo de vidrios rotos.
Más gente al menos vagamente recordará la caída de Marcos en las Filipinas en 1986. Tanques enviados por él para aplastar la sublevación fueron detenidos por la gente de rodillas en las calles diciendo el rosario.
Hay muchas otras historias del poder del rosario.
El pueblo de Austria da crédito a una campaña de Rosario para la retirada de las tropas soviéticas después de la Segunda Guerra Mundial. Una flota musulmana fue derrotada en Lepanto por una flota inferior cristiana en el año 1500.
Todos sabemos de la caída del comunismo a finales de 1989, pero quizás no recordemos que Juan Pablo II declaró a 1987 como un año mariano y millones rezaban el rosario, quizás muchos por la conversión de Rusia.
Si el Rosario es lo suficientemente fuerte para proteger a las personas de una explosión atómica, salvar a Europa de una invasión musulmana, salvar a Austria de la Unión Soviética y ayudar a derrocar a Marcos ¿qué otra cosas no puede hacer?

¿HAY ALGO TAN DIFÍCIL PARA EL PODER DE INTERCESIÓN DE MARÍA? 

¿No se puede llevar a cabo la conversión de nuestros hijos? ¿No se puede llevar a cabo la conversión de esta nación y del mundo?
El truco está en decir realmente el rosario diariamente y permitir que lo cambie a Ud. Cuanto más tiempo pase con Jesús en el Rosario más vamos a experimentar su paz en nuestros corazones, más vamos a experimentar una sensación de protección y de ser amados.
El ritmo de El Rosario ayuda a aquietar nuestra mente para que podamos oír más claramente su voz.
Él ayuda para que nos guíe en nuestro pensamiento y decisiones. Llegamos a ser más semejantes a Él, y esto es lo que dará lugar a que quienes nos rodeen vuelvan a Cristo.
Al ver su paz en nosotros durante estos tiempos turbulentos hace que los demás quieran estar así también. Experimentar su amor, no la condena, a través de nosotros, va a llevar a la gente a Jesús.
Con todas nuestras preocupaciones sobre el terrorismo y los desastres naturales, deberíamos rezar el rosario diariamente y ofrecérselo a María.
Se nos ha dado el poder de cambiar el mundo, una persona a la vez. Comencemos con nosotros. Todo lo que tenemos que hacer es realmente rezar el rosario.
Fuentes: Catholic Lane, Signos de estos Tiempos

Tuesday, August 27, 2013

La celebración diaria de la Santa Misa incluso sin la presencia de fieles

La celebración diaria de la Santa Misa incluso sin la presencia de fieles
 
Como es sabido, en tiempos recientes, algunos sacerdotes observan el llamado «ayuno de celebración», que consiste en la práctica de abstenerse de vez en cuando o incluso  semanalmente, en uno de los días laborables, de celebrar la Santa Misa, privando así a los fieles de ella. En otros casos, el sacerdote que no tiene una tarea pastoral directa considera que no es necesario celebrar diariamente, si no tiene la posibilidad de hacerlo para una comunidad. Por último, algunos consideran que durante el merecido período de descanso —sus vacaciones— tienen derecho a «no trabajar» y, por tanto, suspenden también la Celebración eucarística diaria. ¿Qué decir de todo esto? Resumimos la respuesta en dos puntos: la enseñanza del Magisterio y algunas consideraciones teológico-espirituales.
 
1.      El Magisterio
 
Es indudable que en los documentos magisteriales no se afirma la estricta obligatoriedad, para el sacerdote, de la celebración diaria de la Santa Misa; pero es igualmente evidente que esta no sólo se sugiere, sino que se recomienda. Proponemos algunos ejemplos. El Código de Derecho Canónico de 1983, en el contexto de un canon que indica el deber de los sacerdotes de aspirar a la santidad, indica: «se invita encarecidamente a los sacerdotes a que ofrezcan cada día el Sacrificio eucarístico» (can. 276, § 2 n. 2 CDC). A la frecuencia diaria de la celebración se les debe preparar desde los años de formación: «La celebración eucarística sea el centro de toda la vida del seminario, de manera que diariamente [...] los alumnos cobren fuerzas sobre todo de esta fuente riquísima para el trabajo apostólico y para su vida espiritual» (can. 246 § 1 CDC).
Retomando este último canon, Juan Pablo II subrayó: «Por tanto, será conveniente que los seminaristas participen cada día en la celebración eucarística, de modo que, a continuación, asuman como regla de su vida sacerdotal esta celebración diaria. Además, han de ser educados a considerar la celebración eucarística como el momento esencial de su jornada» (Ángelus, 1 de julio de 1990, n. 3; el cursivo es nuestro).
En la exhortación apostólica post-sinodal Sacramentum Caritatis de 2007, Benedicto XVI recordó ante todo que «Obispos, sacerdotes y diáconos, cada uno según su propio grado, han de considerar la celebración como su deber principal» (n. 39). En virtud de esto, el Sumo Pontífice sacó la consecuencia natural:
 
«La espiritualidad sacerdotal es intrínsecamente eucarística. [...] Recomiendo a los sacerdotes “la celebración diaria de la santa Misa, aun cuando no hubiera participación de fieles” (Propositio 38 del Sínodo de los Obispos). Esta recomendación está en consonancia ante todo con el valor objetivamente infinito de cada Celebración eucarística; y, además, está motivado por su singular eficacia espiritual, porque si la santa Misa se vive con atención y con fe, es formativa en el sentido más profundo de la palabra, pues promueve la configuración con Cristo y consolida al sacerdote en su vocación» (n. 80).
 
Heredero de estas y otras enseñanzas, el Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros, realizado por la Congregación para el Clero en una recentísima nueva edición (2013), en el n. 50 - dedicado a los «Medios para la vida espiritual» de los sacerdotes - recuerda: «Es necesario que en la vida de oración del presbítero no falte nunca [...] la celebración diaria de la eucaristía, con una adecuada preparación y sucesiva acción de gracias».
Estas y otras enseñanzas del Magisterio reciente radican, como es natural, en las indicaciones del Concilio Vaticano II, que en el n. 13 del Decreto Presbyterorum Ordinis dice:
«En el misterio del Sacrificio Eucarístico, en que los sacerdotes desempeñan su función principal, se realiza continuamente la obra de nuestra redención y, por tanto, se recomienda encarecidamente su celebración diaria, la cual, aunque no pueda obtenerse la presencia de los fieles, siempre es una acción de Cristo y de la Iglesia».
 
2. Principales motivos
 
Estas indicaciones magisteriales que acabamos de citar serían suficientes para alentar a todos los sacerdotes a la fidelidad a la celebración diaria de la Santa Misa, con o sin la presencia de fieles. Añadimos, sin embargo, del modo más breve posible, la explicitación de los principales motivos teológico-espirituales que subyacen a las indicaciones de la Iglesia en materia, manteniendo un régimen de estricta brevedad.
 
a) Medio privilegiado de santidad del sacerdote. La Santa Misa es «fuente y culmen» de toda la vida sacerdotal: de esta el sacerdote saca la fuerza sobrenatural y alimenta el espíritu de fe que le es absolutamente necesario para configurarse a Cristo y para servirle dignamente. Al igual que en el Éxodo había que recoger cada día el maná, el sacerdote necesita cada día abrevarse en la fuente de la gracia, el sacrificio del Gólgota, que se representa sacramentalmente en la Santa Misa. Omitir esta celebración diaria —salvo en caso de imposibilidad— significa privarse del principal alimento necesario para la propia santificación y el ministerio apostólico eclesial, así como permitir el riesgo de una especie de pelagianismo espiritual, que confía en la fuerza del hombre más que en el don de Dios.
 
b) Deber principal del sacerdote, correspondiente a su identidad. Al sacerdote se le constituye tal principalmente en razón de la Celebración eucarística, como revela el hecho de que este ministerio eclesial fue instituido por Cristo contextualmente a la Eucaristía, durante la última cena. Celebrar la Santa Misa no es lo único que debe hacer el sacerdote, pero es lo principal. Lo recordaba hace poco el decreto Presbyterorum Ordinis: al ofrecer el Sacrificio eucarístico, «los sacerdotes desempeñan su función principal». Retoma esta enseñanza Juan Pablo II, en la Pastores Dabo Vobis de 1992: «Los sacerdotes, por su condición de ministros de las cosas sagradas, son sobre todo los ministros del Sacrificio de la Misa» (n. 48).
 
c) Acto de caridad pastoral más perfecto. No existe obra de caridad que el sacerdote pueda hacer a favor de los fieles, que sea mayor o tenga más valor de la Santa Misa. El Concilio Vaticano II lo recuerda con las palabras: «Todos los sacramentos, al igual que todos los ministerios eclesiásticos y las obras del apostolado, están unidos con la Eucaristía y hacia ella se ordenan. Pues en la Sagrada Eucaristía se contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo en persona [...]. Por lo cual, la Eucaristía aparece como fuente y cumbre de toda la evangelización» (Presbyterorum Ordinis, n. 5).
 
d) Sufragio de los difuntos. La caridad pastoral del sacerdote - que por norma sólo puede alcanzar a los fieles viatores, en la Santa Misa cruza los confines del espacio y el tiempo. Celebrando in persona Christi, el sacerdote realiza una obra que supera las dimensiones de la eficacia del gesto humano, limitada a su tiempo, su espacio y a la historia de sus efectos, y se extiende más allá de los confines de lo humanamente alcanzable. Esto vale, en particular, por el valor del mérito de Cristo, que en la Santa Misa se entrega de nuevo al Padre por nosotros y por muchos. Entre los «muchos» por los cuales Cristo se entregó para siempre en la cruz, y sigue entregándose en su Gólgota sacramental que son los altares de nuestras iglesias, figuran también los fieles difuntos, que están a la espera de acceder a la visión eterna de Dios. Desde siempre la Iglesia ora por ellos en la liturgia, como testimonia la mención de los difuntos en las oraciones eucarísticas. «Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico, para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1032).
Fuente:
http://www.clerus.org/clerus/dati/2013-08/12-13/Celebrazione_quotidiana_s_messa_ES.html

Tuesday, August 20, 2013

El Papa Francisco consagrará el mundo al Inmaculado Corazón de María


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Presentamos nuestra traducción de esta importante noticia, publicada por el Santuario de Fátima, en Portugal.
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En respuesta al deseo del Santo Padre Francisco, la Imagen de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, que es venerada en la Capilla de las Apariciones, estará en Roma el 12 y el 13 de octubre, en la Jornada Mariana promovida por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización. En el día 13 de octubre, junto a la Imagen de Nuestra Señora, el Papa Francisco realizará la consagración del mundo al Inmaculado Corazón de María.

La Jornada Mariana es uno de los grandes eventos previstos en el calendario de celebraciones del Año de la Fe y congregará en Roma a centenares de movimientos e instituciones vinculadas a la devoción mariana.

En una carta dirigida al Obispo de Leiría-Fátima, Antonio Marto, el presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, Mons. Rino Fisichella, comunica que “todas las realidades eclesiales de espiritualidad mariana” están invitadas a participar en la Jornada Mariana: un encuentro que tiene previsto, en el día 12, una peregrinación a la tumba del Apóstol San Pedro y otros momentos de oración y meditación; y, en el día 13, la celebración eucarística presidida por el Papa Francisco, en la Plaza San Pedro.

“Es un vivo deseo del Santo padre que la Jornada Mariana pueda tener como especial signo uno de los íconos marianos que están entre los más significativos para los cristianos de todo el mundo y, por ese motivo, hemos pensado en la amada estatua original de Nuestra Señora de Fátima”, escribió Mons. Fisichella.

De este modo, la Imagen de Nuestra Señora dejará el Santuario de Fátima en Portugal en la mañana del día 12 de octubre y regresará en la del día 13. En su lugar, en la Capilla de las Apariciones, será colocada la primera Imagen de la Virgen Peregrina de Fátima, entronizada en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario desde el 8 de diciembre de 2003.
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Fuente: Santuario de Fátima

Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

Saturday, August 3, 2013

¿DIOS AMA A LOS HOMOSEXUALES?

 
 
 
10 MINUTOS INICIO - ¿DIOS AMA A LOS HOMOSEXUALES? Te Puede Pasar a Tí!!